Bienvenida

Bienvenidos a este mi primer blog, notas para nada, en el que únicamente tengo la intención de compartir una carpeta que encontré en el contenedor de papel para reciclar, y decia así -- notas para nada-- escrito con letra firme y subrayado notas para nada, contiene cartas, poemas, cuentos y relatos cortos fechados algunos hace más de treinta y cuatro años. Hay servilletas de bar con poemas, folios medio rotos, posavasos con anotaciones, hojas de cuaderno con relatos cortos, todo un descubrimiento. No sé si esto es legal ya que no soy la propietaria de estos escritos pero después de leerlos creo que todas las emociones y sentimientos volcados en estos papeles, no merecen ser destruidos.

sábado, 23 de junio de 2012

A mon Amour


Espero impaciente la respuesta al email que envíe ayer con la caligrafía de Justino Macías Maeso y confío que se trate del mismo hombre al que se refiere la persona que tan amablemente se puso en comunicación conmigo. Reconozco que estoy intranquila esperando su respuesta.
Transcribo un poema, un poema de amor que titula "A mon amour" seguramente dedicado a la mujer que ese día ocupaba su corazón.


" A mon Amour"

 
Esperas sentada, el correo de la historia
de tu historia,
de tu vida.
Nunca has querido contarme casi nada
de ese telegrama mágico que esperas.
Y sin embargo,
yo lo intuyo.
Has querido, atarme con tu hilo de seda
a tus ojeras de larga espera,
y no has podido.
Me has intuido- y confundido -
en noches de crápula,
orgía
y borrachera,
y siempre has esperado el correo de tu alma,
y has vivido
-sin embargo-
conmigo, tu vida.
Sé que has dudado
de los dos como dos,
pero también sé
que he conseguido
- al despertarte -
que llores
por mí.
Y al fin, ya ves,
medio ciego y taciturno,
estoy aquí.

jueves, 21 de junio de 2012

Email


La entrada de hoy no es para seguir descubriendo a los enigmáticos autores que escribieron en la carpeta marrón que encontré en el contenedor de papel hace más de mes y medio sino para contar que alguien se ha puesto en contacto conmigo a través del correo electrónico para decirme que trabajaba a finales de los setenta en un pub .¡¡OJALÁ!!
Copio y pego el email.



  Rosa, he encontrado su blog de "Notas para nada" por casualidad y tengo una curiosidad que puede ser simplemente una casualidad o a lo mejor le ayuda a usted en su tarea de descifrar el enigma de esa carpeta que se ha encontrado.Me explico, yo estuve de camarero a finales de los setenta en un bar de copas y música que frecuentaba un tío que escribía poesías y conservo alguna de ellas curiosamente en el reverso de un posavasos  igual que el que usted reproduce con nombre de "Habana". Quisiera pedirle que por correo privado me mandase escaneado el tipo de letra para yo ver si coincide con la que yo tengo. De ser así estaríamos hablando de la misma persona... ¡qué casualidad! Si fuese así yo podría darle información acerca del autor.Espero que me remita lo que le pido.Gracias anticipadas.
Un saludo. Javier.

miércoles, 20 de junio de 2012

La soledad de Sara Molina


He leído, releído y vuelto a leer las cartas de Sara Molina y su desesperación me desorienta, en todas ellas manifiesta claramente que es consciente de su dependencia, de su vinculación con el mundo de los estupefacientes, de su deseo de alejarse de ese mundo que la destroza pero, en ninguna de ellas pide ayuda, quiere salir sola y si embargo comparte con la o él destinatario de las cartas su lucha, su desesperación.
¿por qué no reclama auxilio y únicamente se limita a estampar sus reflexiones y sensaciones en el papel?




 
" A nadie te pareces desde que yo te amo"

Cuatro días llorando, ya no me queda ni una lágrima, tengo mas claras las ideas, me aturde esta tranquilidad provocada, me llora el alma y...ya no existen lágrimas.
A veces cuando despierto después de las sofocantes noches, creo salir del gran túnel y deseo andar, deseo tocar mi cuerpo y saber que estoy viva, que siento, que aún no he perdido todos mis encantos, mis sentimientos.
Todos sentimos, todos hemos amado pero ¿ cuántos de nuestra especie hemos deseado la muerte?, me queda el estado morboso, esa tranquilidad que me confunde.
_ ALBINONI _
Estoy oyendo, y quiero continuar, tengo miedo, miedo al fracaso, miedo a mi propia destrucción que estos días he visto tan acentuada.
Ya no puedo dejar de notar en mi nuca una invasión que me tira que me anula la vista.
Ya no puedo abandonarlo todo
ha salido el sol,
he visto la luna y debo buscar el placer en las pequeñas cosas de cada día.
Debo buscar algo más fuerte que yo, un convencimiento para seguir luchando.
Siempre hablo de lucha y ¿ cuántas veces he conseguido algo?
Siempre hablo de mí. Perdona.
Esta crisis no puedo superarla y quiero, de verdad que quiero, pero es la misma que la de hace meses, es la misma quizás que hace años y ya es hora de que deje las cosas hechas para no volver a poseerlas, odio el llamarte y llorar, odio el tener que recurrir a alguien pero, nunca fui fuerte,
la fortaleza se consigue con fracasos y aún debo haber tenido pocos.
Son las seis de la tarde y estoy aún atontada.
Son las seis de al tarde y yo no me lavo la cara.
Son las seis de la tarde y he conseguido sonreír, es para ti me risa, para ti que tanto te debo, para ti que te añoro.

domingo, 17 de junio de 2012

Continuamos con Gustavo


Nicolás, Nicolás, creo que voy conociéndote un poco más a través de tus relatos, por tu forma de escribir debiste leer a Joyce, Wolf, Fulkner incluso a Hemingway, sin embargo creo que tu ascendiente más próximo es nuestro amado Gabriel García Márquez con sus “Cien años de soledad”, “El coronel no tiene quien le escriba“ y “Los funerales de la Mama Grande”, Está más que clara su influencia, ese realismo mágico y fantástico que rodea la obra de García Márquez se vislumbra en la historia disparatada de "Gustavo”.



Gustavo

La frigidez adusta de la tarde se hallaba totalmente enmarcada en el viejo caserón decimonónico de Gustavo. En su decadencia cotidiana, el ocaso crepuscular del estío se hacía insoportable. Millones de filtros inimaginables, parecían tener existencia en todos los planos que circundaban la no menos adusta y decadente mansión.
Acaso no merecía la pena moverse del sillón para salir – como cada día – a espantar los fatuos olores de tristeza que, aullaban ansiosos alrededor, con la esperanza furtiva de roer y carcomer el poco ánimo que aún le quedaba a Gustavo. Salió.
Descendiente de viejas y entroncadas familias, con escudos heráldicos de indescriptibles símbolos, cuya antigüedad se remontaba a la época de los Hititas, totalmente falso como es evidente, pero sus ignorantes amigos apenas hacían preguntas y escuchaban ensimismados los largos y prolijos monólogos que en madrugadas de crápula narraba la turbia y atrofiada lengua de Gustavo.
Gustavo era el símbolo de un imperio, de un imperio que albergaba una semideruida mansión, con sus alrededores que no alcanzaban una hectárea. Pero su valor radiaba en las zonas limítrofes.
Esta pequeña propiedad, que no valdría ni el sueldo de un obrero medio, estaba situada en la más fértil vega, adquiría una cotización desmesurada al hallarse a la altura del número 257 de la 5ª Avenida de New York. -Su padre muerto tras conseguirlo, había empleado toda su fortuna obtenida durante dieciséis años con un buque ballenero en las costas de Terracota,  trece con excavaciones petrolíferas en  California, y once con negocios varios desde minas de diamantes en Sudáfrica hasta fabricación de tapones de corcho para abastecer la demanda de la Borgoña francesa para el embotellamiento de vinos –Se sentó placenteramente con su sombrero de vagabundo, y su más impecable frac, en el porche de la puerta, cerró los ojos, esbozo una sonrisa, vomitó sangre, mierda y bilis, con el último espasmo se quitó el sombrero y brindando a la concurrencia, murió. Había conseguido dar la nota pendenciera, con la destrucción de tres grandes edificios que allí se hallaba entre ellos una joyería, que pese a estar en ruinas aún la conservaba su dueño por el trémulo fulgor de la gloria que presencio en 1933, cuando Marlene Dietrich, compró una sortija de platino, con el símbolo a modo de hélice de Euskadi para regalárselo a un sobrino suyo de descendencia Vasconia,- que no se entere nadie, por favor, y aún le quedaba al joyero la esperanza de que de un momento a otro su joyería fuera el abastecedor de la élite de la farándula, y lo cierto es que desde ese año tan sólo vio a Ernest Borgnine observar su escaparate con aire de camuflarse de alguien; y tanto sacrificio pensó, que ahora se veía compensado con vomitar sangre, a todos los neoyorquinos, portorriqueños y demás basura que le miraban con ojos atónitos, pero que hubieran preferidos estar ciegos y no mirar ni siquiera con ojos de rana por poseer aquella mansión, que ahora Gustavo habitaba, y que la gente se sorprendía y se preguntaba que hacia aquel  engendro de hombre todos los atardeceres con una escoba, dando golpes alrededor de la casa, sin que hubiera ninguna víctima tangible y  no comprendieron porque un diecisiete de mayo construyó un foso alrededor de la casa con una excavadora amarilla como  la pus que tenía en sus ojos de tanto alcohol, visualmente cada tarde, alrededor de la verja que cada día estaba pintada de un color y nadie vio un pintor nunca pese hacerse pasar por sereno para espiar día y noche, y no comprendían que el padre había mandado traer de Brasil a dos mil camaleones y los había arrancado al piel y había forrado la verja con su dermis, y los pigmentos de estos volvían paranoicos a todos los curiosos, porque aquella valla parecía un caleidoscopio, y menos aún comprendieron que hacía una madrugada un camión con forma de acuario gigante con cocodrilos dentro, porque los cristales eran transparentes  vieron aterrados como el foso circundante, se llenaba de agua y de saurios y todos pensaron en H. P. Lovecraft, y lo que nunca sabrían sería el truco de los lagartos y los cristales de aumento el camión……

sábado, 16 de junio de 2012

El cojo


Queriendo saber más sobre Justino Macias Maeso nuestro enigmático poeta he indagado sobre sus apellidos en varias páginas y Googleando he descubierto que en facebook hay una chica que responde al nombre de Jeanet Macías Maeso pero la página esta en indonesio y sospecho que es pura casualidad la coincidencia.  
Por lo que respecta a la procedencia y la abundancia de apellidos por provincia de residencia según el Instituto Nacional de Estadística he podido averiguar que con el Macías de primer lugar hay 34.710 personas y están bastante repartidas, Cádiz a la cabeza con 4.120 seguido por Sevilla con 3.745, Madrid, Málaga y Barcelona.
Y respecto al apellido Maeso me ha sorprendido que no es muy común ya que sólo 3.532 personas lo tienen las provincias en la que se encuentran son Madrid con 807, Barcelona con 260 seguidas de Ciudad Real Valencia y Valladolid. 
Como no quiero aburrir con datos, os comento las conclusiones a las que he llegado, el padre de Justino debió haber nacido en el sur, Málaga Sevilla o Cádiz y por el contrario la madre debe tener origen madrileño.



        Un hombre que camina 
        apoyado en su bastón
        y luce apenas barba,
        me mira.

        Tiene en la cuenca
        de sus ojos
        toda la miseria del mundo.

        y yo le quiero.

        Tiene hambre
        y pide
        cabizbajo y con vergüenza
        pan.

        Lleva escondido en su bolsillo
        una pistola,
        me mira.

        Se acerca, - ya está aquí -
        la ramera de la historia
        y fuma.

        - Deme fuego, por favor...-
        y frota contra sí
        las nalgas enfundadas
        en el panty rosa pálido.

        El cojo me mira.

        Otra vez.

        Y la lumia, vulpeja,
        matrona del mundo
        que siempre
        encuentras,
        se vuelve de espaldas y
        camina

        hasta siempre
        hasta nunca,
        esperándote,
        ¡como siempre!
        en una esquina.

        Y tú, que estás
        harto de
        las tapias,
        que te pasas media vida en
        los rincones,

        sonríes.

        El cojo ha disparado,
        borracho
        contra ti.

domingo, 10 de junio de 2012

Sara Molina


Solamente he trascrito dos cartas de Sara Molina, y creo que es el momento de seguir descubriendo cómo esta mujer fue capaz de escribir cartas tan llenas de amargura y desespero.
En sus anteriores cartas, habla de soledad, desesperación pero hay algo que me ha encandilado y es que habla de su incorporación al mundo de las drogas, creo que, es motivo más que suficiente para toda la angustia y aflicción que expone en ellas. 
La imagino una mujer joven, culta, amante del arte y enamorada.
Sé que las cartas están dirigidas a alguien de su entera confianza, que conoce su vida y que es alguien próximo ya que, menciona a la persona que ama y  que el destinatario seguro conoce, aunque nunca revela su nombre.



Quiero sólo llegar a plasmar lo que tengo dentro.
No deseo fama ni dinero,
tan sólo pido limpiar mi mente y empezar de nuevo.
Otra vez, si, siempre es empezar.
Pero debo cortar con todo este mundo en el que me metí, por mí.
Un mundo al que odio a la vez que me gusta.
Creo haber llegado con él a las sensaciones que creí perdidas,
pero esto no es válido,
no es válido meterse en la mayor droga para notar colores,
no es válido para escribir las frases que salen de dentro por su efecto,
estoy anulada y este un refugio
¿ para cuánto tiempo ?
Debo volver a mi estado normal
no me sentiré útil hasta entonces.

jueves, 7 de junio de 2012

Pidiendo ayuda





Mi intención con este blog es compartir  los escritos que encontré, no tengo destreza en este universo de Internet y  es mi primera incursión en el  mundo de los blogs, sé que alguien lo lee y os agradecería que comentarais sobre los autores de los escritos, para así entre todos poder hacernos una idea de quienes son o fueron,  a veces me bloqueo y deseo devolver la carpeta al contenedor.

miércoles, 6 de junio de 2012

Gustavo.


 Tengo dudas, he intentado ordenar todo el material de la carpeta porque cuando la encontré estaban todas las hojas revueltas ,-los poemas, las cartas, los relatos incluso creo no haber mencionado la existencia de algunos dibujos infantiles- he separado los escritos por caligrafías y en los de Nicolás la letra se degrada según avanza hasta hacerse prácticamente ilegible, cada uno de sus relatos tiene una trama diferente, sabe crear la atmósfera idónea en cada momento, escribe las historias rápidamente y con fluidez, no tacha ni corrige y sospecho que la velocidad de su inventiva es bastante superior a la de su escritura.
En lo que preveo pueden ser apuntes de una posible novela narra historias de un mismo personaje "Gustavo".



Gustavo.

 
Una mañana, Gustavo, sintió que se moría, apenas nada le dolía, y sin embargo sabía de su fin próximo, pensó en su amada Leticia y halló la clave. Su Leticia del alma le había abandonado, no acertaba a comprender por qué, no podía explicarse nada, su Leticia del alma, su único amor, su gran amor, la única mujer que le había vuelto loco hasta límites insospechados, aquella mujer adorable con quien soñaba cada segundo, se había ido. No pudo soportarlo, se levantó estrepitosamente de su viejo camastro, golpeó su cabeza contra la pared, arañó su rostro, rompió un cenicero de alabastro con los dientes y después lo deglutió trozo a trozo, se puso amarillo, como los ojos de los neoyorquinos que tan acostumbrado estaba a ver, gritó, lloró, se roció con gasolina, se prendió fuego, paso 15 días al borde de la muerte con quemaduras gravísimas, se recuperó, y no podía olvidar a su amada Leticia, a su amor, a su niñita, y lloró en largas noches, consumió todo el alcohol de su bodega, bebía el vinagre, la lejía, se emborrachaba aspirando el aroma de la goma arábiga. No podía más. Aquello era una locura, era delirio. Sí, sí, le habían matado a su dios, al único dios en que creía, y ahora le dejaba abandonado a su suerte.
 Llevaba treinta y siete días sin dormir. Un día, por fin, reaccionó.
      ¡ A la mierda Leticia y su rollo! Gritó, lo publicó en toda la prensa, empapeló toda la ciudad de N.Y con gigantescos carteles con esa inscripción:
 
A LA MIERDA LETICIA Y SU ROLLO

 
Prendió fuego a su caserón, construyó la más majestuosa mansión que pueda concebir el hombre, contrato a los mejores arquitectos, decoradores, escultores y pintores. Trajo mármol de Carrara, compró todas las reservas de oro, se afeitó su barba, cortó sus cabellos, y se rodeó de las mujeres más bellas del mundo, hizo el amor cada día con diez diferentes, contrató a los mejores economistas, monopolizó el mercado nacional de todas las grandes industrias, hizo quebrar a los cinco bancos más potentes, y la bolsa sufrió un bajón que aún ahora treinta años después, no se ha recuperado.
Gustavo vivió largo tiempo de crápula y orgía, su casa fue el centro de las más estupendas bacanales, y sin embargo Gustavo no era feliz.
A la mierda la felicidad. ¿Qué es la felicidad? No lo sé, y no quiero saberlo, se respondía.

Nada vale la pena, mejor, nadie vale la pena.

Gustavo recordó sus años de amor dedicados a Leticia, su entrega era total, su lucha por ella, y la muy puta, desaparece. Lo que nunca sabría Gustavo sería la otra cara de la moneda, nunca sabría de los dolores y la agonía de Leticia, de su amada Leticia, nunca sabría que ella le adoraba, que no podía vivir sin él, que él era su dios, que no podía bajarlo del pedestal, que ella no podía vivir con un hombre que no era humano sino divino, que un día ella le había sido infiel por ponerse a su altura, porque quería hacer el amor con un hombre, y no con un dios.
 
Gustavo nunca supo nada más de ella, de su infelicidad, de su vida mediocre y ordinaria, de sus largas noches pensando en él. Gustavo nunca supo más de Leticia. Quedó en su memoria como algo oscuro, a veces un recuerdo agradable y otras aborrecible. Leticia se perdió en el fango de las noches turbulentas de Gustavo.

martes, 5 de junio de 2012

A un amigo


Hoy volvemos a los poemas de Justino Maeso, un poco por comodidad personal ya que tiene una caligrafía más legible que los otros.
He preguntado via mail a varios calígrafos. Les he enviado textos escaneados y casi todos coinciden en sus informes.
 En el caso de Justino, siempre según la grafología, utiliza la lógica para elaborar sus razonamientos y posee una gran capacidad de síntesis, aunque los sentimientos interfieren a menudo en su proceso mental. Es reflexivo y decidido en la toma de decisiones, es vehemente, apasionado, controla sus afectos, pero puede volverse celoso y absorbente si pierde el control.



 
A un Amigo.
 
  
                                                                                
Como único tributo de quien quisiera decirte muchas cosas y no puede.
 
                  
                Cuando -casi- rozas la
                    Dura barrera
                De tu límite,
                              Te revuelves con dientes 
               de jabalí acorralado,

                               Y a los duros cazadores
                  de loden verde paja
         escupes.

 
        Te echan la jauría en
        forma de sutiles
        tentaciones,
        cual cantos de sirena
        a Ulises, a ti.

 
        A ti, que has hecho
              la historia de la historia,
              que has sido
       actor–espectador,
       de éste bodrio
       irrenunciable
      que atrapa como
      red de araña pegajosa.

 
      A ti, que has cantado
      tangos en
      silencio,

    - que las nieves del tiempo
      platearon tu sien-

 
     A ti, que has parido
     hijos, hombres, fieras,
    que ahora te devoran

 
     A tí, hombre, niño,
    duro, tierno,
    amante, amado,
    infatigable filósofo
    de la nada, han querido venderte
    tu compra.

 
    Y te resistes y
    es difícil,
   - yo lo entiendo-
    no caer
   en las tibias manos
   del sistema.

 
    Pero por favor,
    ¡no lo hagas!
    estás marcado
    tu estigma
    es tu pasado




lunes, 4 de junio de 2012

Aquella tienda de mi infancia

Con este relato que trascribo a continuación he descubierto que el autor de prosa debió nacer en la década de los 50 y que debió de vivir su niñez en alguna localidad con no muchos habitantes.



AQUELLA TIENDA DE MI INFANCIA…

Esta noche he soñado mucho. Más que de costumbre. La verdad es que soy persona de pocas horas de sueño, pero intensas. Al despertar casi nunca recuerdo lo que he soñado, y no lo recuerdo porque es difícil hacerlo ya que son siempre historias inacabadas, confusión de personas y diálogos en off. Tampoco me paro nunca a analizarlos, y si lo hago, más que buscar interpretaciones freudianas o sacar conclusiones premonitorias, es por mirarme con cínica sonrisa ante el espejo semi fiel que es el subconsciente, o por recordar con sorpresa a la gente que ya habían caído para mí en el saco del olvido. Uno de estos últimos casos es el de hoy.

Entre los olvidados en mi mundo onírico nocturno ha estado Paco. Paco “el Águila“. Su padre tenía una tienda de comestibles a unos treinta metros de donde vivían mis padres, vivíamos entonces en una pequeña ciudad de provincias y era el comienzo de los años 60, esa fastuosa década en la que este país se convirtió en la “séptima potencia mundial” y todas esas cosas de las que tan ajenos estábamos los que aún no habíamos hecho la “Primera Comunión”.

Pues bien, yo envidiaba a Paco. Era algunos años mayor que yo. Cuando no teníamos colegio ayudaba a su padre a despachar y yo me pasaba horas y horas ensimismado en una esquina del mostrador, contemplando cómo pesaban los garbanzos en la báscula, como llenaban las botellas de aceite a través de aquél embudo metálico o cómo se rompía la armonía de una lata de sardinas recién abierta, al detallarlas. El padre de Paco, que también se llamaba Paco, - el Señó Paco, según sus clientes- era algo sordo, suplía la dureza de su oído con una memoria de caballo sobre los gustos de sus clientes, de manera que más que oír, intuía lo que le solicitaba quién se hallaba al otro lado del mostrador, y en aras de la verdad en varios años que le vi despachar, rara vez se equivocó. Tenía además el Señó Paco una cierta destreza para los juegos de manos y solía hacer alguna demostración cuando veía la tienda llena y al público nervioso. De esta forma rompía la incompresible prisa de aquellas amas de casa que luego charlaban durante horas entre portal y portal sobre la boda de Fabiola o el descoque de Sara Montiel en su última película.

Me gustaba aquella tienda. Me gustaba la relación tendero-vecinas, dónde la tienda era un poco el Centro Social del barrio, dónde la gente se enteraba de que Juanito estaba con anginas o que Marisa se casa el próximo sábado. Y me gustaba el aire cariñoso y a la vez profesional que daba el Señó Paco a su negocio, dónde las señoras cuando compraban, al menos sonreían.











domingo, 3 de junio de 2012

El poeta soy yo


Llevo horas, mas bien días dando vueltas en mi cabeza para encontrar la forma más adecuada de poner orden en este batiburrillo en que me he metido.
No sé si limitarme simplemente a transcribir todo el contenido de la carpeta o por el contrario tratar de averiguar la procedencia de las notas encontradas .
Me gustaría saber cómo era o es ese hombre que escribe los poemas, la mujer atormentada de las cartas y el aún enigmático autor o autora de relatos inacabados, guiones radiofónicos, …
¿quién, quienes,  porqué, cuándo, cómo echó esta carpeta al contenedor de papel ?

A continuación os dejo otro poema del tal Justino
Está escrito en servilletas de papel, las típicas medio transparente y un poco satinadas que se usaban hace años en los restaurantes de carretera. No tiene título y yo lo he titulado:

El poeta soy yo

 Recuerdo - como ahora - cuando
el dulce cronómetro
infantil,
marcaba tus doce,
quince años.

Ahora, apenas has
cumplido los
treinta y todos los dioses
apuestan por tí.

Y pese a ello...

podemos escribir, amigo Neruda,
los poemas más tristes esta noche, 
o besar la punta de 
tus pies rosados
querido Salinas

Y sin embargo, Cesar Vallejo - olvidado -
me recuerdas - que hay golpes en la
vida que parecen
de la ira de Dios -

No quisiéramos lectores,
insignes lectores,
que desgasten
sus ojos 
en hojas escritas
por borrachos nocturnos,

no quisiéramos amado
lector que
pierda su tiempo

El poeta soy yo...
soy la mierda,
el vicio,
la lenta agonía de un cuerpo,

soy nihíl,
nada
nothing
nothing for nothing,
y si aún te quedan ganas de seguir

¡ ÁMAME !
con mayúscula,
porque en la intimidad de tu lectura
yo te quiero,
a ti solo,
porque acaso
yo sea el único que pueda compartirte,
ahora y ahí.
2/2/82








sábado, 2 de junio de 2012

Poniendo orden


Quiero poner orden en todo lo encontrado hasta ahora y he de reconocer que padezco cierto bloqueo y agarrotamiento.

Ya conocemos a la mujer atormentada que escribe cartas –Sara Molina–  sé que los escritos recogen pensamientos desesperanzados, habla de soledad, de fracaso, ansía comunicación pero, también habla de su amor por la pintura, habla de su necesidad de observar de nuevo la naturaleza, de intentar escribir como antes lo hacía y en todas sus reflexiones palpita un anhelo desesperado por vivir, incluso cuando más derrotada se encuentra.
¿Quién es el destinatario de estas cartas?

También conocemos al poeta –Justino Macías Maeso– es del que más escritos hay y efectivamente tiene alma de poeta, sus poemas están casi todos dedicados, unos escritos en servilletas otros en hojas de cuaderno de espiral, en posavasos, en trozos de papel…
Sus poemas son de lo mas variopintos, al amor, al poeta, a un árbol, a un amigo…

Y por último el autor que me tiene más despistada.
Escribe en prosa, no finaliza casi ninguno y ya he averiguado que se trata de un hombre porque  al comparar las caligrafías en uno de los cuentos descubrí un nombre que se repetía varias veces, como cuando estamos frente a un papel en blanco y sin darnos cuenta escribimos nuestro nombre.
El nombre es Nicolás.

viernes, 1 de junio de 2012

El atentado.


Hoy hablaremos de una tercera persona que también ha escrito en la dichosa carpeta marrón, que de tanto manipularla está envejeciendo más de lo que ya está.
Esta tercera persona aún no sé si es hombre o mujer pero de lo que si estoy segura es que no finaliza casi nada de lo que empieza.
Pequeños relatos, cómic, comienzo de novelas, guiones radiofónicos…


   El Atentado.
   ( TOTUM REVOLUTUM )

   Es de noche. Paisaje rocoso. Luna llena. Varios mutantes   parlamentan  alrededor de un fuego, con un rictus de tristeza en sus rostros.

   Al fondo, en la línea del horizonte, la silueta de una ciudad futurista.

   MUTANTE 1.-  Sólo nos queda una oportunidad: ELIMINAR al gran jefe de los invasores. Llega mañana.

   MUTANTE 2.- Hemos sufrido mucho desde su llegada.

   MUTANTE 3.- Han experimentado con nuestro pueblo.

   MUTANTE 4.- Fueron crueles en su invasión.

    FLASH BACK:
        Miles de mutantes corriendo, hostigados por naves espaciales.

   MUTANTE 4.- Intentamos demostrarles que éramos pacíficos ...pero masacraron a nuestros compañeros. Tuvimos que refugiarnos en las montañas...

     FLASH BACK:
        Mutantes escalando rocas con la prole a las espaldas.

    MUTANTE 3.- Pero las radiaciones de sus armas nucleares, asolaron nuestro planeta, (imagen del desierto), fuimos muriendo poco a poco de hambre, de sed...

        (Escenas patéticas. Cadáveres en primer plano con deformaciones similares a los efectos del napalm)

 MUTANTE 1.- Y sólo quedamos nosotros. (seguimos con la escena del fuego). Estamos condenados a morir.

MUTANTE 4.- (Gritando) ¡¡MIERDA!!

MUTANTE 3.- Pero antes de morir, castigaremos al invasor.

        (Primer plano del MUTANTE 4 gritando)
¡¡MATAREMOS AL JEFE DE LOS THOZIS!!

Ya es de día . Los mutantes con sus armas a la espalda, colocadas a modo de arcos caminan hacia la ciudad (las armas son parecidas a rifles de alta precisión, con diseño muy aerodinámico).

Plano medio de una pista de aterrizaje. agazapados tras unos extraños objetos. Los mutantes.

Llega un vehículo, para recoger pasajeros. Se abre la puerta de la nave espacial, se despliega una escalera hasta el suelo.

MUTANTE 1.- Cuando aparezca el gran jefe disparamos los cuatro.
         (expresión de rabia)

Salida de un pasajero con aspecto humanoide, los brazos en alto, en plan saludo, los dedos en "V". Viste traje espacial con escafandra, que no permite verle el rostro.

Al hacer su aparición, los mutantes disparan.
Una onomatopeya cualquiera de una ráfaga, ocupa varias viñetas, en las que se va viendo desplomarse el cuerpo del humanoide que salía de la nave, que al caer pierde la escafandra, viéndose en tres planos acercándose progresivamente al rostro de 
RONALD REAGAN .

Moraleja:
 QUIEN MAL ANDA , MAL ACABA.