Bienvenida

Bienvenidos a este mi primer blog, notas para nada, en el que únicamente tengo la intención de compartir una carpeta que encontré en el contenedor de papel para reciclar, y decia así -- notas para nada-- escrito con letra firme y subrayado notas para nada, contiene cartas, poemas, cuentos y relatos cortos fechados algunos hace más de treinta y cuatro años. Hay servilletas de bar con poemas, folios medio rotos, posavasos con anotaciones, hojas de cuaderno con relatos cortos, todo un descubrimiento. No sé si esto es legal ya que no soy la propietaria de estos escritos pero después de leerlos creo que todas las emociones y sentimientos volcados en estos papeles, no merecen ser destruidos.
Mostrando entradas con la etiqueta soledad.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soledad.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Soledad

Más de tres meses sin pasar por aquí.
Ya sabréis que soy únicamente el transmisor de los poemas de Nicolás, y estos últimos meses ha permanecido en silencio, la comunicación con él es muy limitada, no responde a los correos y nuestra relación es unilateral, él envía poemas y yo los transcribo.
Me pregunto a menudo si está sumergido (como casi todos) en este mundo aislado, este mundo en el que prima lo material y hay poco sitio para las cosas del espíritu. Este tiempo en que todo se arrincona a los pocos minutos, la era del Twitter con cientos de mensajes que nos vuelven locos, los Whatsapp que como monos aplicados tratamos de responder tres, cuatro, y hasta diez a la vez. !Pero no!, hoy como muchos días atrás en la bandeja de entrada había correos nuevos de Nicolás.


Transcribo:

SOLEDAD.

Agrio el viento,
tibia la voz que
implora socorro.
Dulce, la dulce armonía que
socorre al cuerpo
inane
del náufrago.
Después de la tempestad?
La calma,
el vacío,
la nada.
Sudores,
despertarse angustiado.
Soledad.

Nicolás

martes, 29 de julio de 2014

No te escribiré poemas.

La rabia que tengo despierta
                           mis miedos,
el miedo que tengo despierta
fantasmas que hace tiempo enterré,
y otra vez girando en la noria
                                   infinita
                                   de nunca
                                   acabar.
Otra vez esclavo de ti,
¿Por qué no te olvidas de mi?
Sabes que sé, que yo no
                      puedo olvidarte,
se que tu sabes hacerme sufrir.
Pero un día, mañana quizás,
la historia se va ha detener.
El tiempo no será tiempo,
mi alma de pura marchita
       tendré que enterrarla,
"no habrá´mas pena ni olvido"
 no te escribiré poemas,
 no te cantaré canciones,
 no te crearé recuerdos,
 no te venderé ilusiones.
Un día, tal vez mañana,
estarás sola
                 y llorarás.

                                Nicolás.

La reina de los mares.

Es difícil contar
lo que estoy viendo
y más difícil - supongo-
sentir lo que ella
está sintiendo.
Mujer adusta, madre,
abuela,
cuerpo obeso y
tez aniñada,
en noche de luna llena y recostada
a la sombra del único farol
que la acompaña.
La mirada perdida
en ese puntito indefinido
donde se juntan
la nostalgia y el pasado.
Esta mujer,
que ahora contemplo
fue en su día,
la reina de los mares,
cocinó para piratas,
dio de beber a bucaneros y
hoy, apenas,
le quedan dos minutos
de resuello.
                                    Nicolás.

lunes, 29 de julio de 2013

el furtivo

 El poema que hoy nos envía Nicolás me ha desorientado, lo he releído y releído.
No es su estilo habitual, ese estilo directo e hiriente al que nos tiene acostumbrados, me ha costado descifrar la metáfora, esa metáfora afectiva que utiliza para contar sentimientos.
¿como lo interpretáis?

Transcribo:


Siempre estuve buscando
la pieza prohibida
en el bosque prohibido.
Y me convertí en furtivo con
apenas quince años.
Y cuando sientes el regusto
del trofeo conseguido,
ya no tienes retroceso y entonces,
conviertes tu vida
en un tobogán infinito
de trofeos y muescas en el nácar.
Y cuando te juras que esta pieza es la ultima,
te estas mintiendo,
-como siempre-
porque sabes,
que un furtivo jamás
tendrá sosiego
y que tu vida
estará vacía
sin el riesgo.

                                         Nicolás

martes, 2 de julio de 2013

La culpa no siempre es de uno.


 Lo ultimo de Nicolás que como casi siempre me sigue fascinando.
En cualquiera de sus estilos su poesía corre como el agua, las emociones y las  palabras salen a borbotones  haciendo que me reconozca al menos en un verso, en una emoción, en una imagen y a veces... llega a tocarme el alma.

Transcribo:

Tengo ese habito enfermizo
de quererme mucho y sin embargo destrozarme.
Soy incapaz de vivir en territorios
que no sean de gozo o de agonía.
Convivo conmigo, me soporto
y me siento extraño en cualquier parte.
Y sin embargo,
a pesar de que "La culpa siempre es de uno"
-como diría mi amado Benedetti-
me siento una vez más
perseguido y fugitivo.

                           Nicolás

miércoles, 26 de junio de 2013

Estoy aquí.

 Últimamente Mi poeta está desanimado, ¿qué le pasa a mi poeta?

Estoy cabreado con el mundo
una vez más,
y van doscientas mil.
Estoy al borde de la náusea
otra vez más
y van quinientas mil.
Estoy asqueado de todo,
como siempre,
y no recuerdo
un momento de sosiego.
Estoy, aquí,
solo,
aburrido,
esperando un no se qué.
Estoy aquí,
esperando doblar la esquina
de mi vida
y encontrarte,

 estoy aquí, con esta mezcla
de euforia y sinrazón,
que hace las noches
tan largas
y los días tan huraños
estoy aquí, en esa dulce mezcla
del dolor y la pasión,
en ese turbio vericueto
donde encuentra hueco la molicie.
Estoy aquí, ahora,
solo,
frente al espejo blanco
de un folio en blanco
en el que no cabe
el atajo,
ni el proverbio,
solo cabe,
la nostalgia que
alimenta esa parte de ti.


                                                             Nicolás.

martes, 12 de febrero de 2013

Estoy solo

Seguimos siendo lo que fuimos a pesar de la vida, los años y las miserias que nos acompañan, siempre en lo más intimo seguimos siendo lo que fuimos.
Y la muestra está en este último poema de Nicolás donde se vislumbra ese poeta que fue, él que escribió estas -notas para nada- hace alrededor de treinta años.
Creo no haber comentado que en una de nuestras escasas y breves conversaciones, me dijo que no había vuelto a escribir desde entonces, que su vida cambió rotundamente por circunstancias familiares (la muerte de su padre y el accidente de moto en el que falleció la que era su compañera por aquel entonces).
El hecho de encontrar la carpeta en el contenedor, la suerte de que Javier diera con el blog, y todo lo que ha acontecido desde entonces creo que no ha ocurrido por casualidad.
La realidad (y es lo que me importa) es que desde el pasado Noviembre, nuestro poeta escribe esporádicamente.
El poema de hoy me recuerda y no se porqué a sus viejos poemas.
Juzgad vosotros.
Transcribo.


Yo, que soy ese trocito de tu alma
donde guardas tus nostalgias,
yo, que soy el guardián de tus secretos
sin que sepas que lo se,
yo, que estoy cada mañana, al levantarte,
lamiendo tus heridas
y poniendo mi hombro de bastón,
yo, que apenas te conozco,
-querido lector-
yo, que escupo sangre a cada instante,
estoy solo,
y con dolor.


                                    Nicolás